Canción de la Tortuga (Rus)
- rus8384
- Jan 5
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Hoy os quiero compartir la canción de la Tortuga: un abrazo musical para el enfado y otras emociones desagradables que inventé hace unos años.
Estas son unas estrofas muy especiales en nuestra Bebeteca. Las cantamos cuando Jorge, nuestra mascota, llega un poco enfadado, tiene ganas de pegar, gritar, insultar... ¿Por qué?
Porque nos enseña, a pequeños y mayores, los pasos secretos para sentir y vivir estas emociones sin dañarnos a nosotros mismos ni a los demás. Recordamos que todas las emociones son legítimas y a la vez que hay expresiones que dañan y no vamos a tolerar (gritar, insultar, pegar...)
Así, Jorge aprende/enseña a:
1. "Meterse en el caparazón" (PARAR): es nuestro momento de pausa. Para Jorge, es recordar que puede respirar. Para un bebé, es sentirse acunado. Para una persona adulta, es dar tres respiros profundos antes de hablar. Es el "¡Alto! Voy a cuidarme".
2. "Conectar con el corazón, pom pon" (SENTIR): en la calma de la pausa, escuchamos lo que el corazón nos dice (enfado, tristeza...). El "pom pon" es el latido que nos trae de vuelta al cuerpo. Es cuando abrazamos a Jorge y le decimos: "Te veo, está bien sentirse así".
3. "Salir al exterior sintiéndose mejor" (ACTUAR): después de la pausa y la conexión, ya no salimos "a patalear". Salimos regulados, listos para jugar, para pedir lo que necesitamos de otra manera, o simplemente para sonreír.
¿Y por qué es tan importante que seamos nosotras, las personas adultas quienes nos/ les calmemos?
La neurociencia nos da la clave: la capacidad de autorregularse no es algo con lo que se nace, sino que se construye con el tiempo, y nosotras somos sus arquitectas.
-De 0 a 3/4 años: el cimiento (CORREGULACIÓN). El cerebro emocional domina y la "torre de control" (corteza prefrontal) está en obra. Un niño/a en plena rabieta no puede pensar para calmarse. Necesita que nuestro sistema nervioso tranquilo sea su "caparazón externo". Nuestra calma, nuestra canción serena, nuestro abrazo, son literalmente los ladrillos con los que construye los circuitos cerebrales de la futura calma.
-A partir de los 4 años y en la infancia: se empieza a ver la estructura (APRENDIZAJE). La corteza prefrontal gana fuerza, pero aún es frágil ante el cansancio, el hambre o emociones fuertes. Aquí es cuando el ritual de la tortuga se internaliza. El niño/a, tras haber sido corregulado muchas veces, empieza a imitar el proceso: "Me siento mal… recuerdo que puedo respirar o ir a mi rincón". Ya parece que "se regulan solos" en momentos suaves, pero en los intensos aún necesitan nuestro recordatorio y apoyo. Nuestro papel cambia de "regulador" a "guía seguro".
-Hacia la adolescencia y edad adulta: consolidación (AUTORREGULACIÓN). El cerebro no termina de madurar hasta pasados los 20 años. La autorregulación es una habilidad que se pule toda la vida. La niña, el niño que hoy acunamos al ritmo de "pom, pon" será el adolescente que sabe tomar un respiro hondo antes de contestar, y el adulto que gestiona su estrés con herramientas saludables. Todo empieza aquí, en esta corregulación amorosa y repetida.
Por aquí os dejo otra entrada relacionada por si queréis ampliar esta última con cuentos y recursos de ayuda.
Añado también la canción de "La Tortuga" al Cancionero del 2025-2026. Así tenemos todas las canciones a mano.
No dudes en comentar y compartir.
Con cariño, Rus.





Qué canción tan bonita y qué interesantes propuestas nos trae la tortuga.
Nosotros respiramos siguiendo con un dedo el perfil de la mano de manera similar a lo que has enseñado con el corazón.
También respetamos los momentos en que alguien quiere estar solo o no está receptivo recordando que cuando esté preparado nos puede buscar.
Gracias por esta propuesta y aprendizaje.