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Mis cuentos favoritos. La fábrica de etiquetas

  • rus8384
  • 2 days ago
  • 4 min read

Querida comunidad. Este es para mí un cuento que nos invita a sanar nuestras heridas. A la vez nos ayuda a criar y fomentar infancias más libres.


Con esta historia te propongo un viaje desde la autoconsciencia adulta hacia el acompañamiento respetuoso.


Antes de empezar, te dejo con el cuento y las sabias reflexiones de Pipa Mala que lo narra y explica con el corazón y desde su experiencia y formación. Mi reconocimiento hacia su trabajo.



INTRODUCCIÓN: ¿QUIÉN ALIMENTA A TUS CUERVOS?


Imagina una fábrica en tu mente. Funciona día y noche. Cada vez que dudas de ti misma, cada vez que te criticas por un error, cada vez que comparas tu camino con el de otras personas… esa fábrica produce una etiqueta. Y un cuervo oscuro vuela a posarse en alguien: a veces en ti, a veces en tu peque, tal vez en tu pareja o en un amigo.


"La fábrica de etiquetas", de Emma Piquer (ilustrado por Calle), es un cuento emosémico—una historia que refleja y remueve nuestras emociones más profundas con sus ilustraciones y texto. Nos habla del peso de los prejuicios, pero su verdadero poder está en mostrarnos el camino para liberarnos de ellos.


Ese camino comienza en un solo lugar: en ti.


Porque educamos, nos guste o no, desde lo que somos. Nuestras heridas no sanadas, nuestras etiquetas no cuestionadas, son el filtro a través del cual vemos a los peques de nuestra vida. Este libro es una herramienta perfecta para hacer un alto, mirarnos con compasión y comenzar la transformación, primero en nosotras mismas, luego en nuestra familia.


PARTE 1: EL TRABAJO ADULTO: DESMONTAR TU FÁBRICA INTERNA.


El brujo del cuento no es solo un villano fantástico. Es la personificación de todo aquello que internalizamos y que nos juzga: mandatos sociales, la voz crítica de nuestro pasado, la presión por ser "el adulto perfecto".


1. Reconoce tus etiquetas pegadas.

Piensa: ¿Qué adjetivos llevas cargando desde hace años? ¿"Exigente", "impaciente", "desorganizada", "nunca suficiente"? Como las personas adultas del pueblo, nos acostumbramos a vivir con ellas. Pero, ¿y si "exigente" es en realidad una niña que solo quería sentirse segura haciéndolo todo bien? Separar la etiqueta de tu identidad es el primer paso.


2. La trampa de las etiquetas "positivas".

El cuento lo muestra con claridad: a la niña "obediente" la etiqueta le hacía sentir triste. Las etiquetas "buenas" ("listo", "tranquila", "bueno") también son jaulas. Crean profecías autocumplidas y miedo a defraudar. ¿Qué etiqueta "buena" te pusieron a ti que ahora limita tu forma de vivir? A mí me pesó la de "responsable". Me impedía disfrutar de mi ocio y descanso porque iba asociada al estudio y trabajo.


3. Tu "Eric" interior: validar la herida.

Eric, el niño "llorón", representa todo dolor infantil que fue minimizado. Nuestro "Eric interior" es esa parte herida que sigue reaccionando. Cuando el comportamiento de tu peque te desborda, a menudo es tu herida antigua la que responde. Validar ese dolor propio ("Claro, me duele esto porque a mí no me escucharon como necesité") es sanador.


4. El antídoto: la comunidad y la creatividad.

Eric no se libera solo. Lo logra pidiendo ayuda y transformando la etiqueta en un avión de papel. Este es el mensaje más bello para las personas adultas. No sanamos en soledad. Busca tu tribu (terapia, amigos honestos, grupos de crianza). Y sobre todo, practica con creatividad. Puedes tomar esa etiqueta antigua y hacer algo nuevo con ella. "No soy 'exigente', soy una persona que valora el esfuerzo y está aprendiendo a ser flexible".


Reflexión para ti: escribe en un papel una etiqueta que quieras soltar. Ahora, rómpelo y dibuja un avión. Ese simple acto simbólico le dice a tu cerebro: "Esto ya no me define".


PARTE 2: ACOMPAÑAR A LOS PEQUES DESDE UN LUGAR LIBERADO (INCLUYENDO DIVERSIDAD NEUROLÓGICA).


Desde este lugar de mayor consciencia, podemos usar el cuento como un puente maravilloso para conectar con los peques.


1. Cómo leerlo (Cuentoterapia en acción).

Puedes simplemente contarlo y confiar en la semilla que deja. Si hay receptividad podéis observar las ilustraciones. Las caras tristes, los cuervos invasores. Pregunta: "¿Cómo crees que se siente este niño?".

Conecta con sus vivencias:"¿Alguna vez has sentido como Eric, que no te creían?".

Enfócate en la solución: "¿Qué fue lo más genial que hicieron juntos?".


2. Un enfoque para peques con diversidad funcional.

Para estas personas, los "cuervos" sociales ("movido", "rarito", "despistado") llegan más temprano y más fuerte. Este cuento es un recurso de empoderamiento.

Validación:"Este libro habla de algo importante, a veces la gente juzga rápido sin entender".

Reencuadre (no reetiquetado): no se trata de cambiar "despistado" por "imaginativo", sino de ampliar: "Tu imaginación te lleva a veces a mundos fascinantes. Vamos a aprender a viajar entre tu mundo y el de los demás juntas".

Refuerzo de la tribu: el mensaje de Eric es crucial: "No estás solo/a. Yo estoy aquí para ayudarte a quitar esas etiquetas injustas. Somos un equipo".


3. Propuesta de actividad familiar liberadora: "La batalla de los aviones".

-Cada miembro de la familia puede escribir o dibujar en un papel una "etiqueta" que le moleste (los de menor edad pueden dibujar una cara triste con un garabato que la represente).

-Se comparte en círculo con respeto. La persona adulta modela la validación: "Veo que esto te ha hecho daño. Gracias por compartirlo".

-Juntas, podéis hacer aviones de papel con esos papeles. Se pueden decorar con colores, purpurina, mensajes de fuerza.

-Si tenéis ocasión podéis ir al exterior y los lanzan todos a la vez gritando algo como "¡Libres!" o "¡Fuera etiquetas!". El ritual físico cierra el ciclo de liberación simbólica.


CONCLUSIÓN: MÁS ALLÁ DE LAS ETIQUETAS, HABITA LA PERSONA.


El cuento nos deja un mensaje final, luminoso y claro: "Las acciones no definen quienes somos... somos mucho más".


Este es el núcleo de la Cuentoterapia y de una crianza consciente. No se trata de ser perfectos, sino de ser conscientes—conscientes de nuestras propias heridas para tratar de no repetir patrones, conscientes del poder de nuestras palabras.


Tratemos de crear espacios seguros donde podamos descubrir que somos mucho más.


Te invito a comentar: ¿Qué etiqueta de tu mochila adulta has decidido transformar hoy en tu primer avión de papel liberador? Te leo dentro del blog.


Con cariño.


Rus.

 
 
 

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