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Sanar las heridas de la infancia con comprensión

  • Mar 27, 2021
  • 3 min read

Updated: Apr 5, 2021

Cuando somos niños se producen diferentes heridas emocionales a causa del modo en que se nos trata y también debido a las interpretaciones que cada uno hace de esas situaciones vividas.






Es inevitable, podemos ser hijos de padres conscientes y respetuosos, vivir en un pueblo con gente amable, asistir a un colegio con unos maestros que tienen la mejor intención al relacionarse con nosotros…De todas maneras estos conflictos emocionales surgirán porque en parte es esa la manera que tenemos de evolucionar.

Según sean los tratos recibidos de niños y nuestra propia vivencia al respecto, desde el ser vulnerable que somos como infantes, se desarrollan unos mecanismos para sentir el amor incondicional y la aceptación de nuestros cuidadores y del entorno.

Si siento que mis padres y referentes importantes no me aman desplegaré mis estrategias para que así lo hagan.

Varios terapeutas hablan de tres heridas principales, otros de cinco, otros de nueve…

Leer sobre estas heridas puede ayudarnos en el propio autoconocimiento y sanación personal.

Algunas de las heridas que se describen son el abandono, el rechazo, la humillación, la traición, la falta de atención e inseguridad.

Por ejemplo, si un niño se siente abandonado puede aprender que la manera de obtener atención y amor es vestirse el personaje de niño bueno. Tenderá a ser una persona demasiado abnegada y con tendencia a descuidarse a sí misma o a buscar constantemente la aprobación en el exterior.

Cada una de ellas influye en la personalidad y en el personaje que como respuesta el niño se viste. Esto es un mecanismo de supervivencia al que se recurre y que puede acompañarnos toda la vida. También asienta el diálogo interno que se crea y al que se puede dar luz.

Esta es solo una de las dinámicas que se pueden dar. En este texto no describiré los personajes y dinámicas posibles porque hay mucha información en otros lugares. Lo que quiero es plantear un ejercicio para que tomes conciencia de cuáles son tus heridas, que te observes y que te ocupes de ti.

Muchas de las heridas no tienen que ser para toda la vida, se pueden reparar e ir sanando. De esta manera nos acercamos a vivir con más plenitud. Además los personajes de los que nos vestimos también pueden ir cambiando. Si no me sirve en algunas situaciones vestirme de hada buena puede ser un buen momento para inventar otro personaje que me ayude a lidiar con esa situación que estoy viviendo y que me trastoca.

Nos han transmitido que hay facetas que se pueden mostrar y otras que no, bloqueando nuestros instintos naturales a través de la cultura y educación. ¿Qué partes de ti has escondido? Cada una de esas partes te pertenecen y estar en contacto con ellas te ayuda a reconocerte como un ser completo. De otra manera, andarás cojeando como si a tu alma le faltase algo.

A continuación planteo un ejercicio de introspección que incluye una meditación.


Práctica sanadora

Consiste en plantearte en cada situación de tu vida si estás contento o satisfecho con los personajes que vistes. ¿Cómo los denominarías? En el caso de que no lo estés te propongo que mires detrás de ese personaje y en qué te ayuda o te ha ayudado en tu recorrido ese disfraz.

Es importante reconocer que hay algo positivo y amoroso en el despliegue de ese personaje y que seguramente nos siga acompañando en mayor o menor medida porque forma parte de nuestra biografía. Hacemos a cada momento lo que podemos y así está bien, es suficiente tarea.

Pregúntate qué herida hay detrás de ese personaje. ¿A qué tiempo se remonta? Reconoce también que en el camino te puedes haber ido creando personajes reparadores de esa herida. Esto es hermoso también. Forma parte de nuestro juego de la vida.

Ahora conecta contigo y con tu respiración. Reconoce esas heridas que afloran en este momento y date toda tu comprensión y amor. Reconoce a los personajes que te han ido ayudando en el camino. Pide que a su debido tiempo puedas soltar las dinámicas que te dañan e ir incorporando cada vez las que te aporten más luz y amor en tu camino.

Si lo prefieres puedes escribir o dibujar algo simbólico que represente esto, como mariposas que te abrazan o corazones que te liberan. Crea tu propia manera de cuidarte y hacerte cargo de ti dándote el amor que mereces.


Parte del camino de autoconocimiento trata de reconocer e ir dando luz a esos personajes y a esas heridas que forman parte de nuestra biografía. Paso a paso nos podremos elaborar nuevos personajes más amorosos y alineados con nuestra esencia.

Honrar nuestra existencia y ponerle amor a cada parte nos ayuda también a vivir desde el ser y a estar más felices.

Si no me cuido yo, ¿quién?

Si no me reconozco yo, ¿quién?


Rus

 
 
 

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