top of page

Mis cuentos favoritos. Hermanito y hermanita.

  • Feb 23
  • 5 min read

Un cuento maravilloso sobre vínculos que sostienen y verdades que vuelven.


Queridas familias:


Hoy traigo un cuento maravilloso. Así llamamos en Cuentoterapia a esos relatos de tradición oral que siguen hablándonos generación tras generación. Este es Hermanito y hermanita, que recopilan los hermanos Grimm.



Aunque lo conocemos por la versión de los Grimm, este cuento es mucho más antiguo. Ellos lo recopilaron y modificaron algunas partes. Así hicieron con tantos otros, pero la historia ya vivía en la tradición oral desde hacía siglos.


Tiene partes oscuras, sí, pero también una luz preciosa: la de los vínculos que no se rompen, la de quien se atreve a hablar, la de una mirada que acepta sin condiciones.


Vamos a pasear por sus símbolos. Primero mirándonos a nosotras, las personas adultas que acompañamos. Luego, asomándonos a la crianza de nuestras criaturas. Me he centrado algo más en la parte 10. ¿En cuál te enfocarías más tú en este momento? Te animo a comentar.


Los símbolos que nos hablan:


1. La madre muerta y la madrastra.

Lo que perdemos y lo que ocupa su lugar sin amor.


Para nosotras (las personas adultas): las "madrastras" también están dentro de nosotras: esa voz crítica que nos da solo "sobras" de compasión, que nos exige sin darnos cobijo. Esos "personajes"en nuestra vida que hacen esto. "Sal pitando de allí".


En crianza: nuestras criaturas necesitan saber que no les damos las "sobras". Ni cuando se portan mal, ni cuando nos desafían. En esos momentos hay que agudizar la mirada. Alguna vez seremos madrastra porque no somos perfectas y también evolucionarán gracias a ello.


2. El bosque.

El miedo y la libertad. El lugar que hay que atravesar para crecer.


Para nosotras: todas hemos atravesado bosques: duelos, cambios, decisiones difíciles. El bosque da miedo, pero es el único camino para salir de donde duele. Al hacerlo nos transformamos.


En crianza: nuestras criaturas tienen sus propios bosques. No podemos evitarlos, pero sí acompañarles con la mano tendida.


3. Las fuentes hechizadas y la sed.

Lo que parece inocente pero está envenenado. La sed que nubla la mirada.


Para nosotras: ¿De qué fuentes hemos bebido sin saber que estaban hechizadas? Relaciones, mandatos, expectativas que nos transformaron en algo que no queríamos ser.


En crianza: las criaturas actúan por impulso. No es desobediencia, es inmadurez. Nuestra advertencia a veces no basta; necesitan nuestra presencia cuando caen.


4. El cervatillo.

La esencia que permanece aunque cambiemos de forma.


Para nosotras: cuando algo nos hiere, a veces nos volvemos "cervatillo": más sensibles, más desconfiadas, más frágiles. Pero nuestra esencia sigue ahí. No hemos dejado de ser quienes somos.


En crianza: cuando una criatura pasa por algo difícil, puede "transformarse". Nuestra tarea es ver al cervatillo y recordar que es la misma criatura de siempre.


5. La liga dorada:

El vínculo que ata con amor, no con cadenas. Oro que no se oxida.


Para nosotras:¿A quién llevamos atada con nuestra liga de oro? ¿Quién nos lleva a nosotras? Los vínculos verdaderos no aprisionan, sujetan. Reconocen al otro aunque haya cambiado.


En crianza: nuestras criaturas necesitan saber que siempre llevarán nuestra liga. Aunque crezcan, aunque se alejen, aunque a veces no las entendamos.


6. El lecho y el alimento.

El amor se demuestra en lo pequeño.


Para nosotras: cuidarnos. Prepararnos un lecho blando cuando estamos cansadas. Cuidar esa vulnerabilidad reconociéndola y dándole espacio Buscar nuestro propio alimento emocional.


En crianza: cuando arropamos, cuando preparamos su comida favorita, cuando recordamos lo que les gusta, cuando les acompañamos en sus dificultades. Decimos "eres importante" sin palabras.


7. Las oraciones de la hermana.

La esperanza que sostiene cuando no hay nada más.


Para nosotras: a veces solo nos queda la esperanza. Pedir, confiar, sostener la fe en que algo mejor vendrá. No es ingenuidad, es resistencia espiritual.


En crianza: enseñar a nuestras criaturas a no rendirse, a confiar que la vida puede ponerse del lado de la luz.


8. El cazador y el rey.

La mirada que descubre y elige.


Para nosotras:¿Nos sentimos vistas y aceptadas así, con todo lo que llevamos? ¿Y nosotras miramos así a quienes queremos? ¿Les aceptamos con su "cervatillo" incluido?


En crianza: nuestras criaturas necesitan sentirse vistas por lo que son, no por lo que hacen. Y queridas enteras, con todo lo que traen.


9. La suplantación.

La envidia que quiere ocupar tu lugar.


Para nosotras:¿Alguna vez hemos sentido que alguien quiere ocupar nuestro lugar? ¿O hemos sentido envidia de otras madres, otras familias? La envidia es humana. Lo importante es qué hacemos con ella.


En crianza: enseñar a las criaturas que nadie puede ocupar su lugar. Que son únicas. Y que cuando alguien intenta apagar su luz, hay que contarlo.


10. La niñera que ve y no calla: la lealtad que salva.


Ella ve la verdad. Ve a la madrastra y a la hermanastra cometer la injusticia, ve a la verdadera reina desplazada. Pero al principio calla por miedo. No sabe qué hacer, no sabe si la creerán, no sabe si hablar le traerá problemas.


Sin embargo, cuando la reina vuelve tres noches seguidas a amamantar a su hijo, la niñera sigue mirando. No aparta la vista. Y en lugar de quedarse paralizada para siempre, decide hablar. Se acerca al rey y le cuenta lo que ha visto.


Para nosotras: este personaje es CLAVE. Es la testigo valiente. La que podría haber enterrado la verdad para siempre, la que podría haberse dicho "no es mi problema", "mejor no me meto". Pero elige otro camino. Elige ser la voz de lo que otros no ven.


¿Cuántas veces hemos visto algo injusto y hemos callado? ¿Cuántas veces hemos sentido miedo de hablar? Y también: ¿quién ha sido nuestra "niñera" en la vida? ¿Esa persona que vio nuestra verdad y la contó cuando nosotras no podíamos hacerlo?


Para la crianza: enseñar a nuestras criaturas que callar ante la injusticia no protege. Que hay adultas de confianza a las que contar lo que duele. Que su voz puede salvar. Y también que ellas pueden ser esa voz para otros: que ser testigo y hablar es uno de los actos más valientes que existen.


11. Las tres noches.

La verdad que insiste hasta ser vista.


Para nosotras: ¿Qué verdades nuestras vuelven una y otra vez? ¿Qué dolores no callan hasta que les hacemos caso? El alma también tiene sus "tres noches".


En crianza: cuando las criaturas repiten, insisten, vuelven con rabietas o miedos, están diciendo: "Mírame de verdad. Lo que me pasa necesita ser visto".



12. El final.

La verdad, cuando es vista, reubica. Lo torcido se endereza. El cervatillo recupera su forma.


Para nosotras: no todo final es tan drástico, pero hay algo cierto: la verdad, cuando es vista, reubica. Lo que estaba torcido puede enderezarse. Lo que estaba dormido, despertar.


En crianza: nuestras criaturas necesitan saber que el bien puede ganar. Que la justicia existe, aunque a veces tarde. Que los finales felices no son ingenuidad, son esperanza encarnada.


Para cerrar.


Este cuento nos deja preguntas para llevar puestas:


- ¿A quién llevo atada con mi liga de oro?

- ¿Para quién soy yo esa liga?

- ¿Qué verdad mía está pidiendo tres noches para ser vista?

- ¿Hay algo que estoy callando y necesita ser dicho?

- ¿Miro a mis criaturas como el rey mira a la muchacha? ¿Las acepto enteras, con su cervatillo dentro?


Ojalá este paseo por los símbolos te haya acompañado como a mí me acompaña cada vez que vuelvo a este cuento.


Con cariño.


Rus.

 
 
 

1 Comment


Babilun Tierra
Babilun Tierra
Feb 26

Las imágenes que se me quedan son las del cervatillo saltando al llegar al castillo,y la hermanastra postrada en la cama ocultado que sólo tiene un ojo. Mmm, interesante! Gracias!

Like

© 2021 Creado por Lluvia Mágica

logoLeAgency-08-02.png
bottom of page