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Mis cuentos favoritos. El cántaro agrietado

  • Feb 16
  • 5 min read

Updated: Feb 17


Querida comunidad, el cuento de hoy es monosémico, tiene un mensaje claro que va más dirigido al centro mental.


Nos puede ayudar a transformar la autocrítica en compasión y ver en cada "defecto" una semilla de belleza. Porque no somos familias perfectas y en nuestra imperfección podemos encontrar riqueza.



INTRODUCCIÓN: LA GRIETA QUE LLEVAMOS DENTRO.


Hay una pregunta que nos persigue a muchas personas "¿Seré suficiente?". Sentimos que, por mucho que demos, algo se nos escapa. Que tenemos una "grieta" invisible por la que se filtra nuestra energía, nuestra paz, nuestra confianza.


Esta historia habla directamente a ese sentimiento. Pero no para hundirnos en él, sino para darle la vuelta con una de las metáforas más esperanzadoras que existen, para resignificar esta creencia.


Esta no es solo una historia sobre un recipiente. Es un espejo para nuestra autoexigencia y, crucialmente, una guía para la mirada que ponemos sobre nuestr@s hij@s. Porque difícilmente podemos mostrar a un/a peque el jardín que florece a su lado si nosotr@s solo vemos el agua que se pierde por nuestra propia grieta.


Lo sé, porque esta lectura me toca muy de cerca. A mí, al leerlo, me habla directamente de mis propias heridas en la familia de origen y de una sensibilidad que a veces fue criticada. Esa "grieta" me ha acompañado siempre. Pero también es la que me empujó a mirarme, a formarme, a acudir a terapia... a buscar respuestas. Hoy empiezo a entender que esta misma grieta es la que me ha hecho más humana conmigo misma y con los demás, y la que no para de ampliar mi conciencia. Es mi agua que se filtra... y también, sin yo saberlo al principio, ha ido regando un camino.


PARTE 1: RECONOCIENDO NUESTRO PROPIO CÁNTARO (EL VIAJE INTERIOR).


El cántaro se sentía "culpable" e "incapaz". Se comparaba con el otro, que llegaba "entero". ¿Te suena?


Nuestra grieta no es nuestro enemigo:¿Qué es esa "grieta" para ti? ¿La sensación de no ser la madre o el padre paciente que imaginabas? ¿El miedo a no dar abasto? ¿Una herida antigua que aún rezuma? El primer paso es nombrarla sin juicio. No como un defecto, sino como una huella de nuestro viaje.


El diálogo reparador con un@ mism@: el momento clave del cuento es cuando el aguador abraza al cántaro y le habla.


Nosotr@s necesitamos ser nuestro propio aguador. En lugar del discurso crítico ("otra vez no puedo"), podemos practicar la mirada compasiva: "Claro, esto me cuesta porque una de mis grietas es la exigencia. Y aun así, aquí estoy, haciendo el camino lo mejor que sé".


El ejercicio del camino florido (para ti):


Tómate un momento para reflexionar.¿Qué "jardín" ha florecido en tu vida precisamente por esa grieta?


Si tu grieta es la sensibilidad quizás tu jardín sea una empatía profunda que consuela a otr@s.


Si tu grieta es el "quiero controlarlo todo", tu jardín podría ser una capacidad de organización que sostiene a tu familia.


La ansiedad (grieta) puede haber regado un instinto protector feroz y una intuición aguda (jardín).


No se trata de glorificar el dolor, sino de integrarlo. De ver que nuestra historia completa, con sus grietas, es lo que nos ha hecho ser quienes somos: personas capaces de regar caminos que otr@s ni siquiera ven.


PARTE 2: SIENDO EL AGUADOR PARA NUESTR@S HIJ@S (LA MIRADA EXTERNA CONSCIENTE).


Ahora, da el vuelco. Tú eres el aguador/a. Tu hijo o hija es el cántaro, perfecto en su diseño, que incluye sus propias grietas únicas.


Deja de mirar solo el agua que se pierde (la conducta): cuando tu hij@ tenga una rabieta, le cueste concentrarse o sea "demasiado" tímid@ o "demasiado" movid@, es fácil fijarse solo en la "grieta" (el comportamiento que te resulta desafiante).


El cuento nos reta a preguntarnos: ¿Qué jardín está regando esta característica?


Un niñ@ con rabietas intensas (grieta) puede estar regando un carácter apasionado y una voluntad férrea (jardín futuro).


Un niñ@ "despistado" puede estar regando un mundo interior imaginativo y rico (jardín).


Un niñ@ con TDAH puede estar regando una energía creativa, resiliencia y pensamiento divergente (jardín).


La frase que todo niño y niña necesita oír (la del aguador): "Estoy contigo, te doy mi presencia, puedes ser y sentir".


Muéstrales su propio camino florido: como el aguador, podemos señalar activamente el jardín. "Ayer en clase cuando te movías tanto y cantabas nos mostraste a todos y todas que hay diferentes formas de aprender y abriste mi mente para explorarlas".


Muchas veces, educadores y familias nos tomamos como personal ciertas conductas. "Lo hace en mi clase porque...Lo hace solo conmigo porque..."


Pero precisamente lo hacen con nosotr@s porque sienten seguridad para mostrar como son y qué necesitan. No es un ataque, es una llamada a mirar más allá de la conducta. También a estar presentes.


Muchas veces proyectamos en l@s peques nuestras heridas. "En mi casa no me permitían enfadarme, cuando lo hacía me dejaban solo y mi madre se iba con mis hermanos dejándome pataleando. Yo sentía que era malo y que mis padres querían más a mis hermanos que a mí". Esto me decía un padre el otro día. "Ahora me cuesta mucho acompañar a mi hija cuando se enfada y me conecta con que algo malo va a pasar en su vida si muestra tanta rabia". Juntos estuvimos viendo la oportunidad y el jardín que estaba regando esa conducta. Ahora al estar presente y acompañar esa rabia, con la dureza que eso supone, puede entender que no te van a abandonar por enfadarte, que puedes acompañarte y acompañar porque no hay nada malo en sentir. Estuvimos viendo que aquello reprimido sale ahora con fuerza para regar un jardín, para ver que sus enfados no le hacían malo ni alguien de quien huir.


ACTIVIDAD FAMILIAR: "NUESTROS CÁNTAROS Y JARDINES".


1. Cada miembro de la familia dibuja o modela con arcilla su propio "cántaro". Pueden ponerle una grieta decorativa.


2. Al lado, dibujan o pegan flores, hojas o colores que representen su "jardín": sus talentos, lo que les hace reír, lo que saben hacer bien, lo que los demás dicen que aportan.


3. Compartidlo. La persona adulta modela hablando de su cántaro y su jardín primero, con honestidad: "Mi cántaro a veces se agrieta porque me exijo mucho... pero por eso mi jardín está lleno de detalles bonitos que preparo con cuidado para vosotr@s".


4. Colgad los dibujos. Es un recordatorio visual de que en esta familia, las grietas no nos descalifican; son la fuente secreta de nuestra belleza colectiva.


CONCLUSIÓN: LA BELLEZA DE UN SISTEMA IMPERFECTO Y COMPLETO.


El cuento no termina con el cántaro reparado. Termina con el cántaro aceptado, comprendido y valorado por su función única dentro de un sistema mayor. El aguador necesitaba los dos cántaros: el entero para el agua, el agrietado para la vida.


En nuestras familias pasa igual. No somos una colección de cántaros perfectos. Somos un ecosistema donde cada grieta, cada diferencia, cada forma singular de "llegar a la aldea", contribuye a un paisaje común más vivo, más diverso y más resiliente.


Nuestra tarea más importante no es ser un cántaro sin grietas. Es ser un aguador sabio para nosotr@s mism@s y para nuestr@s hij@s: alguien que sabe que el destino del agua no es solo llegar íntegra, sino también fecundar, sin pretenderlo, la tierra durante todo el trayecto.


Te invito a comentar: ¿Qué "jardín" has descubierto que ha florecido al lado de una de tus "grietas"? ¿Cómo podrías hoy señalarle el jardín a tu peque?


Con cariño.


Rus.


 
 
 

2 Comments


Babilun Tierra
Babilun Tierra
Feb 16

Muchas gracias Rus, me he visto muy reflejada y me ha servido para empezar a bajar exigencias.

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rus8384
Feb 20
Replying to

Me alegra esto Babilun Tierra. A cada momento los cuentos nos hablan de unos asuntos. ¿Puede que la exigencia sea una grieta de tu propio cántaro en este momento? Mira también si te ha ayudado a regar un jardín.

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