
Mis cuentos favoritos. Mi miedo y yo.
Hola y bienvenidas de nuevo 💕.
La semana pasada compartíamos varios de los cuentos que nos acompañan en la biblioteca. Hablábamos de varios temas que vamos abordando. Hoy quiero traer otro libro que también está en la sección infantil. Se llama 'Mi miedo y yo', de Francesca Sanna (editorial Impedimenta). Esta autora ya nos regaló 'El viaje'. Cris, una de las personas que ha venido a la bebeteca con su hija Abril, me lo sugirió y me ha parecido estupendo.
Este cuento nos habla de una emoción que todas conocemos muy bien: ese miedo que a veces nos aprieta el pecho, nos susurra que mejor no nos movamos… o que salgamos corriendo. Pero ojo, porque el mensaje es precioso y revolucionario: ¿y si el miedo no fuera en si un problema a solucionar ni algo extraño que he de tapar u ocultar? Esta historia arroja luz y comprensión hacia esta emoción. Lo hace a través de un texto sencillo e ilustraciones cálidas.
Espero que nos ayude con nuestros propios miedos y también con los de los peques. Algunas familias me comentan sobre el miedo a la oscuridad, el miedo a los exámenes, el miedo a que papá muera... También el miedo a no ser suficientes, a la soledad y desamparo.
Claves de Cuentoterapia (o "Lo que este cuento nos susurra").
🌫️ El miedo no es el enemigo, es un mensajero.
A menudo creemos que hay que "vencer" el miedo, como si fuera un rival al que silenciar cuanto antes. Pero en este cuento la protagonista no lo derrota: lo reconoce, lo nombra y aprende a caminar con él. El miedo nos avisa, nos protege… y también puede paralizarnos si no aprendemos a dialogar con él. La historia nos invita a dejar de luchar contra la emoción, a empezar a escucharla y mirarla.
🧸 Cuando intentamos esconderlo, crece.
Al principio la niña se siente sola porque cree que los demás no tienen miedo. Eso nos pasa mucho: creemos que sentir miedo es raro, o de débiles. Pero el silencio y el disimulo lo alimentan. Ponerlo en palabras, compartirlo como hizo Cris al recomendarme el cuento… ya lo hace más llevadero.
👣 Acompañar sin invadir.
Igual que hemos hablado otras veces de 'Estoy contigo', aquí el acompañamiento verdadero no es quitar el miedo de golpe, sino sentarnos a su lado. La niña no necesita que nadie la "arregle". Necesita sentirse vista, ver el miedo como algo natural que nos pasa a cualquiera. Por eso en casa podemos: ofrecer una historia que sostenga sin empujar.
🌱 La responsabilidad de integrar.
No se trata de echar al miedo ni de dejarse gobernar por él. La protagonista aprende a poner límites: "te escucho, pero voy a seguir caminando"; "esto es importante para mí, tengo miedo, voy paso a paso". Ese es un mensaje precioso también para nosotras, las adultas, que a veces permitimos que el miedo (a no ser suficientes, al qué dirán, al fracaso, a la soledad) tome el timón. ¿Te suena el boicot? Tengo tanto miedo que me pongo excusas, a veces ni lo intento. O lo contrario, personas que no escuchan su emoción, van como si nada y luego se chocan o justo cuando se acercan somatizan con enfermedades, tienen imprevistos. ¿No parece el miedo diciendo mírame?
Para las familiares adultas.
🧚En educación y crianza.
Cuando una criatura dice "tengo miedo", nuestro primer impulso puede ser tranquilizar rápido: "no pasa nada", "mira, no hay nada". Pero este cuento nos invita a hacer otra cosa: preguntar, nombrar, validar,dar espacio y presencia a esa emoción.
· "¿Y cómo es tu miedo? ¿Tiene forma? ¿Dónde lo sientes?"
· "¿Qué necesita que le digas?"
(Las preguntas son una referencia para las adultas. Muchas veces con los peques simplemente estar presentes con la actitud de escuchar y comprender es suficiente).
Dejar que el miedo sea parte de la historia, no un error a borrar. Así las criaturas aprenden que sentir miedo no les hace débiles; les hace humanas. Y nosotras aprendemos a acompañar desde la calma, no desde la urgencia de "arreglarlo".
🌱 Una mirada a los miedos evolutivos.
Algo que tranquiliza mucho a las familias es saber que ciertos miedos aparecen y desaparecen según la edad. No son un problema, sino parte del desarrollo. Por ejemplo:
· A partir de 1 año: miedo a los ruidos fuertes, a la separación de mamá/papá.
· De 2 a 4 años: miedo a la oscuridad, a los monstruos, a irse por el desagüe del baño.
· De 4 a 6 años: miedo a los animales, a los ladrones, a que papá o mamá mueran.
· De 6 a 8 años: miedo a los exámenes, al fracaso escolar, a no ser aceptado por los amigos.
Saber que estos miedos son esperables nos ayuda a no angustiarnos ni a pensar que a nuestro peque "le pasa algo raro". El cuento 'Mi miedo y yo' nos regala una forma bonita de acompañarlos todos: reconocerlos, nombrarlos y caminar con ellos.
👩 Para nosotras mismas (las adultas).
¿Cuántas veces hemos rechazado oportunidades, callado una opinión o seguido un camino que no era el nuestro solo por miedo? Puede que nos hayan enseñado que el miedo es una debilidad, algo que hay que ocultar o superar cuanto antes. Pero si miramos a nuestra niña interior… ¿no estaría pidiendo muchas veces justo lo contrario?
· Un momento para escuchar ese miedo sin juzgarlo.
· Un permiso para decir "tengo miedo, estoy aquí arropándome, voy a intentarlo igual, a la vez que lo escucho".
Este cuento me recuerda que nuestros miedos (a la soledad, al desamparo, a no ser suficientes, a la muerte) no son nuestros enemigos. Son partes de nosotras que necesitan ser miradas con ternura.
Ejemplos prácticos.
🪁 Un juego para hacer en casa.
Podemos invitar a los peques a dibujar su miedo como la autora del cuento. Dejar que lo hagan libremente y observar con curiosidad qué surge de ahí. Otra opción puede ser seleccionar varios muñequitos y pedirle que elija cuál representaría a su miedo en ese momento. Esto también nos puede dar información y comprensión sobre cómo lo vive. A la vez ya está dando espacio a la emoción.
🧠 Un apunte científico que da confianza (o dos).
Para las familias que agradecen saber el "por qué" de las cosas, comparto dos miradas que me parecen muy reveladoras.
¿Cuál es el miedo más común en la infancia?
La psicóloga María Jesús Álava Reyes explica que, con diferencia, el miedo más generalizado entre niños y niñas es el miedo al fracaso, seguido muy de cerca por el miedo a la soledad y a no sentirse aceptados por los demás.
Esto nos ayuda a entender que detrás de un "no quiero ir al cole", "no sé hacerlo" o "nadie juega conmigo" puede estar justo ese miedo tan humano a no estar a la altura o a quedar fuera. Y saber que a casi todos los niños y niñas les pasa igual… les hace sentirse mucho menos solos con sus emociones.
Referencia: María Jesús Álava Reyes (web oficial alavareyes.com).
¿Y si parte de nuestro miedo viene de atrás? (apunte de epigenética).
¿Alguna vez has sentido que arrastras un miedo que no es del todo "tuyo"? ¿O has visto que tu hijo reacciona con más miedo del esperable a algo concreto? La ciencia de la epigenética nos ofrece una pista fascinante.
La investigadora Rachel Yehuda, referente mundial en estudios sobre trauma, ha descubierto que las experiencias de miedo o estrés vividas por nuestros padres o abuelos pueden dejar una pequeña "marca" en nuestros genes. No heredamos el miedo en sí, sino una mayor vulnerabilidad o sensibilidad a ciertas situaciones. Es como si el cuerpo recordara algo que la mente no ha vivido.
Esto no es un destino, ojo. Es solo una predisposición. Y precisamente por eso cuentos como 'Mi miedo y yo' son tan valiosos: porque nos ayudan a nombrar, integrar y transformar la relación con ese miedo que llevamos dentro, venga de donde venga.
Referencias: Rachel Yehuda (estudios sobre estrés postraumático intergeneracional). Puedes ampliar en National Geographic ("¿Pueden heredarse los traumas a través de los genes?") y en revistas especializadas como Genes.
Cierre: "Confía en la magia de los cuentos".
Esta noche, antes de dormir, lee 'Mi miedo y yo con voz tranquila. No necesitas dar lecciones después. El cuento ya está haciendo su trabajo en el inconsciente de los pequeños (y en el tuyo). Solo déjalo reposar. Y si al día siguiente tu hijo o tu hija te habla de su miedo, acuérdate de la protagonista de Francesca Sanna: no estamos solas. Y caminar con miedo también es caminar.
Enlaces a otras entradas relacionadas.
Despedida y llamada a la interacción.
¿Conocíais este cuento? ¿Habéis mostrado a vuestras criaturas el miedo como algo que nos acompaña en lugar de algo a vencer o ignorar? Y para vosotras, adultas… ¿qué miedo os ha estado acompañando estos días? Gracias a Cris por traerlo a la bebeteca. Os leo en comentarios. 💛
No olvidéis proponerme temas y cuentos de los que hablar. Todas sumamos.
Con cariño.
Rus.
Qué descubrimiento tan maravilloso este libro y todo lo que nos enseñas con él. Acompañar el miedo en la infanciano me suele resultar difícil. Sin embargo, sí que me cuesta gestionar mis miedos como adulta y me ayuda recordar que el miedo quiere protegerme, tiene una intención positiva.